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CURSOS Y ACTIVIDADES

1. MEDITACIÓN.

 En la vida siempre tenemos cosas que resolver, aunque muchas las tenemos ya asimiladas y apenas nos afectan, otras ocasiones nos hacen responder a un ritmo superior a lo normal. Ante las amenazas, traumas o cambios el organismo tratará de acomodarse a la situación lo mejor que puede.

 Hay básicamente dos respuestas ante cualquier circunstancia de tensión con la que topamos: enfrentarse o escapar. Prepararse para huir o pelear significa tensión muscular, emociones intensas, alerta, activamos la capacidad de reacción y enviamos más energía a los músculos para cuando estos tengan que actuar.

 Con esta reacción fisiológica de huida o lucha el cuerpo se prepara para resolver una ocasión de peligro. Sin embargo cuando esta respuesta del organismo se activa sin que haya una situación de peligro, ante temores infundados, siendo estas las más frecuentes en nuestras vidas, podemos vernos en una posición muy desagradable. La mayor parte de nuestro estrés surge de amenazas a nuestra identidad, presentimientos imaginarios y no realmente a situaciones que ponen en peligro nuestra vida. Sin embargo nuestra respuesta fisiológica sigue siendo la misma: pelear o evadirse. Simplemente con que algo amenace nuestras ideas o nuestra posición social se produce una respuesta fisiológica que actúa sobre nuestro cuerpo. Y entonces empezamos a sentir tensiones musculares, alteraciones estomacales o hipertensión. El problema es que puede convertirse en una forma permanente de vivir, y acabar en desordenes físicos o sicológicos de cualquier índole.

 Las situaciones estresantes están ahí pero podemos cambiar la manera en que nos relacionamos con ellas y por tanto modificar la intensidad con que nos afectan. Las personas que carecen de recursos para afrontar las presiones a las que se ven sometidas, responden normalmente negando tener algún problema, trabajando mucho, comiendo en exceso, tomando tranquilizantes, drogas o sustancias que alteren su estado físico o emocional. Todo ello a corto plazo calma la tensión pero al cabo del tiempo colaboran en la producción de estrés al seguir viviendo situaciones sin ser capaz de adaptarse ellas. Al cabo del tiempo el organismo se desgasta y empiezan a aparecer las enfermedades.

 La única manera de salir de ese círculo es dejar de reaccionar ante las situaciones estresantes y empezar a responder a ellas.

 Mediante la meditación podemos modificar varias cosas. Por una parte podemos cambiar el modo de valorar e interpretar las situaciones que vivimos, por otra podemos trabajar con las emociones y pensamientos que nos surgen. Además podemos deshacernos de las ideas que nos impiden ser más flexibles con las situaciones.

 Es fundamental reconocer lo que sentimos y lo que pensamos. Cuando empezamos a notar una situación estresante, la meditación nos puede servir para afrontarla con la mayor conciencia posible. Al dejar de ignorarla y atenderla, podemos reconocer sentimientos de miedo, inseguridad, ira o dolor y experiencias corporales de tensión. Esto servirá para debilitar las reacciones que se originan. Esta atención se desarrolla de una manera gradual y requiere aprender a percibir como nos sentimos. Una buena estrategia es parar de vez en cuando y volver al instante presente, llevando la atención a nuestra respiración. En lugar de dejarnos arrastrar siempre por nuestros pensamientos, simplemente podemos tratar de reconocer lo que sucede en nosotros, sin emitir juicios, aceptando cualquier experiencia que suceda en el presente.

 Unos momentos de meditación cada día pueden tener una repercusión en nuestra forma de vivir la vida, alcanzando una mayor calidad y contento. Simplemente sentarse en silencio en un lugar tranquilo y observarse, descubrirse, permanecer como testigo imparcial y aceptar lo que aparece comprender la propia riqueza y soltar lo accesorio.

Juan manzanera.




 Trato de unir mi experiencia de varios años como osteópata donde siempre he tratado de tener una visión lo más holistica posible, lo que me ha llevado a integrar diferentes técnicas, hasta acabar formándome en terapia gestalt. Podemos entender la gestalt, en como recuperar la capacidad autorreguladora del organismo a través de una constante vivencia del aquí y el ahora, para así reconocer nuestras necesidades y además redescubrir cuales son nuestros recursos que nos posibilitan satisfacerlas. Obtener una conciencia corporal, ser capaces de reconocer lo que nuestro cuerpo trata de decirnos a través del síntoma. Establecer un dialogo con el, ya que al fin y al cabo somos nosotros los que intervenimos directamente sobre sus respuestas fisiológicas aunque de una manera inconsciente.

Eduardo Ramos.